domingo, 25 de enero de 2015

Y los domingos en los años sesenta que ?

Bueno eran unos domingos que la mañana estaba más o menos ocupada, primero a misa con tus padres o con tus amigos dependiendo la edad , a un lugar o a otro, mi madre solía ir a la parroquia, en san Pedro de la Fuente, a las nueve y cuarto, y mi padre iba a la Divina Pastora, una Iglesia pequeñita en la calle Lain Calvo, yo cogía y me iba al Hondillo al Kiosco Cervantes donde nos comprábamos el Capitán Trueno o El Jabato de rigor o cambiábamós cromos de la colección que estuviese en auge y que nunca era posible acabar porque siempre faltaba alguno. Si sobraba algo de la propina que nos hubiesen dado... lo cual era difícil,  nos comprábamos algún obús o algún chevalier (pastelillo muy común en Burgos),  al que dedicaremos un día un monográfico o una receta, pasábamos por el Espolón y la Isla y de regreso a casa a la hora de comer, con ganas porque ese día se hacia algo especial, si no había futbol  por las tardes a las 4 a ver un poco la televisión, no sé si ponían el Virginiano o Bonanza, Daniel Boone o El agente de Cipol, luego se cortaba la programación y a jugar a calle. Hasta la hora de cenar. Luego era complicado ya hacer muchas más cosas a no ser salir a la puerta de la barriada con los vecinos a tomar el fresco. Tiempos que recuerdo y añoro

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